09 enero 2008

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Escribo cuando no queda nadie en quien confiar. Cuando estoy triste, y muy pocas veces, cuando estoy feliz.
Escribo por necesidad y, en ocasiones, me veo obligada a hacerlo para no volverme loca. Escribo lo que siento, lo que se me pasa por el corazón, y casi siempre, movida por impulsos.
También escribo momentos, esos que la gente suele olvidar pero yo convierto en letras.
Escribo para nadie, alguna que otra ocasión para mí misma. También cuando no tengo el valor de decir las cosas a la cara.
Escribo porque cuando hablo nadie me entiende. Escribo porque es mi forma de llorar y de reír a carcajadas.
Escribo porque la vida es mucho más bonita cuando podemos leerla. Escribo porque cada palabra me llena de ilusión y sueños, muchos sueños.
Escribo porque los números no se me dan demasiado bien.
Escribo para pintar sonrisas.
Escribo porque no soy más que letras.
Escribo no sé porqué, pero escribo. Desde que aprendí a escribir, escribo.



(Escribo por la misma razón que respiro.)