21 noviembre 2010

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"Hoy, en el día de cualquier año y en el año de cualquier siglo, en mis plenas facultades mentales, difícil y asumiendo cuando digo y escribo: declaro que me declaro culpable. Culpable de todo lo que no hice, de todo lo que no he visto, ni oído; de las palabras que no dije a tiempo y de las otras, que nunca aprendí. Me preocupé por cosas que jamás sucedieron y pasé gran parte de mi vida en sitios equivocados, en horas equivocadas, con gente equivocada.

Declaro que llegué tarde a todas las citas, que no estuve nunca antes en ninguna parte; que encontré la primavera florida la tierra de partida y el cielo prometido; que todo lo que tengo es menos de lo que me falta; lo que creía, no lo creía después, y que cometí el peor de los errores: soñé en un mundo de pesadillas.

Declaro también que no hay más cierto que nuestro pasado en la vida, ni nada más falso que nuestra vida al pasar; que es feliz aquel que no quiere nada, y que no sabe nada, que no se pregunta nada, y que no se da cuenta de nada; y que de una mano temblorosa puede caerse el amor que en ella. Que todo lo que no se da, no se acumula, se pierde. Que todos somos, al fin y al cabo, esclavos de algún vicio o de alguna virtud. Que he sido fiel solamente a mis dudas, y que el hombre más libre que conocí iba atado al corazón de una mujer."

(Declaración, Gian Franco Pagliaro, 2003)


17 noviembre 2010

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"La Real Academia define la palabra imposible como 'algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder y define improbable como algo inverosímil, que no se funda en una razón prudente'. 
Puestos a escoger, a mí me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo, supongo. La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la épica. Que David ganara a Goliat era improbable, pero sucedió. Un afro-americano habitando La Casa Blanca era improbable, pero sucedió. Que los Varón Rojo volvieran a tocar juntos era improbable, pero también sucedió. Nadal desbancando del número uno a Federer. Una periodista convertida en princesa. El doce-uno contra Malta (…) 
El amor, las relaciones, los sentimientos… no se fundan en una razón prudente, por eso no me gusta hablar de amores imposibles, sino de amores improbables. Porque lo improbable es, por definición, probable. Lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar. Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo."


(Los hombres de Paco, 2011)