21 noviembre 2010

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"Hoy, en el día de cualquier año y en el año de cualquier siglo, en mis plenas facultades mentales, difícil y asumiendo cuando digo y escribo: declaro que me declaro culpable. Culpable de todo lo que no hice, de todo lo que no he visto, ni oído; de las palabras que no dije a tiempo y de las otras, que nunca aprendí. Me preocupé por cosas que jamás sucedieron y pasé gran parte de mi vida en sitios equivocados, en horas equivocadas, con gente equivocada.

Declaro que llegué tarde a todas las citas, que no estuve nunca antes en ninguna parte; que encontré la primavera florida la tierra de partida y el cielo prometido; que todo lo que tengo es menos de lo que me falta; lo que creía, no lo creía después, y que cometí el peor de los errores: soñé en un mundo de pesadillas.

Declaro también que no hay más cierto que nuestro pasado en la vida, ni nada más falso que nuestra vida al pasar; que es feliz aquel que no quiere nada, y que no sabe nada, que no se pregunta nada, y que no se da cuenta de nada; y que de una mano temblorosa puede caerse el amor que en ella. Que todo lo que no se da, no se acumula, se pierde. Que todos somos, al fin y al cabo, esclavos de algún vicio o de alguna virtud. Que he sido fiel solamente a mis dudas, y que el hombre más libre que conocí iba atado al corazón de una mujer."

(Declaración, Gian Franco Pagliaro, 2003)


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